Universidad Católica Boliviana "San Pablo"
lobo del hombre (homo hominis lupus)”, consecuentemente la vida del hombre es solitaria, pobre, primitiva, brutal y sobre todo breve. Sin embargo, bajo estas situaciones la vida del hombre es incierta, por tanto, surge la impronta racional del ser humano, que le permite transitar a una forma civilizada, organizada, por tanto, la razón promueve la cooperación, la solidaridad y la perspectiva de garantizar de esta manera la paz y la seguridad. La asociación es el elemento esencial para que el hombre pueda a través de la racionalidad construir una sociedad organizada más que todo desde una perspectiva utilitaria, dando lugar a la primera Ley natural, es decir la búsqueda de la paz general. Empero, no fue suficiente la búsqueda de la paz (primera ley natural) sino se acompaña de la “segunda ley natural”, que es la del “pacto o compromiso social” contraído por los hombres para conformar la sociedad. La idea del “pacto o contrato social” para Hobbes, T., es básicamente la renuncia que hacen los hombres de aplicar leyes y tomarse la justicia por propia mano, sometiéndose a la autoridad de un soberano. Y es que la ley natural propiamente dicha no tiene fuerza coercitiva, se requiera por encima de esta una ley civil que deba ser aplicada por una autoridad a quien los hombres no delegan sino enajenan, es decir pierde toda facultad o capacidad de aplicar la ley por su propia mano, perdiendo toda facultad soberana. En este contexto, surge el Estado producto del pacto social, es decir de la perdida absoluta del poder individual incluso su condición de “ser político”, enajenando sus facultades en favor de las autoridades. A diferencia de Thomas Hobbes, Jean Jacques Rousseau (2010), critica abiertamente la tesis formulada por Hobbes y todo lo contrario, manifiesta que el hombre en Estado de naturaleza, es un ser tímido con miedo, solitario y con más posibilidades de huir que de confrontar. Por tanto, el surgimiento de la sociedad política, no representa la salvación propiamente dicha de la guerra del hombre con el hombre, sino una forma de sometimiento a otros seres humanos mediante lazos de dependencia mutua. Sin embargo, este sometimiento no es absoluto, es decir no es una entrega de todo por nada, pues el hombre no podría enajenar su libertad, de ser así, estaría perdiendo su cualidad de hombre, su naturaleza y dignidad
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