Universidad Católica Boliviana "San Pablo"
Tesis de Licenciatura en Derecho 126 Las trabajadoras sexuales no contamos con este derecho. Violan nuestros derechos como sujetos. Nos convierten en objetos de investigaciones. Nos interpretan para vender libros. Los medios de comunicación nos marcan desde noticieros, películas y programas de televisión presentándonos siempre como parte de las redes del crimen. Nunca muestran a las trabajadoras sexuales en la vida cotidiana, dándole la teta al hijo, llevándolo a la escuela. El artículo 23 establece: Toda persona tiene derecho al trabajo y a una remuneración equitativa y satisfactoria, que le asegure, así como a su familia, una existencia conforme a la dignidad humana y que será completada, en caso necesario, por cualesquiera otros medios de protección social. Las trabajadoras sexuales no contamos con este derecho. No tenemos derechos universales e indivisibles. No tenemos derecho al crédito, ni a la vivienda, ni una obra social, no tenemos derecho a vacaciones, ni licencia por maternidad, no tenemos derecho a jubilarnos. No tenemos derecho al respeto y la atención sanitaria sin discriminación ni estigma. Las trabajadoras sexuales exigimos los mismos derechos humanos y laborales que el resto de los trabajadores y trabajadoras, los derechos que nos competen en tanto personas. A las trabajadoras sexuales nos violan, además, nuestros derechos como mujeres. A los hombres se les permite consumir sexo, nadie habla de los clientes, nadie los critica ni los enjuicia. Mientras tanto, a nosotras se nos castiga con violencia institucional y con una iglesia que dice que es amor pero, en realidad, busca llenarnos de culpa, diciéndonos que Dios nos quiere “a pesar de todo”… Nos preguntamos: ¿a pesar de qué? Nosotras no somos culpables de nada, no somos deshonestas, ni deshonrosas. Este estigma nos lo cargan hasta algunos organismos de derechos humanos, que no nos consideran parte de
RkJQdWJsaXNoZXIy Mjc5NTQw