Universidad Católica Boliviana "San Pablo"

- 43 - de hectáreas inscritas bajo el régimen de “áreas protegidas” (no son susceptibles de aprovechamiento). En consecuencia, 79 millones de hectáreas ya tienen restricciones al uso agropecuario. Se concluye, así, que sólo 27 millones de hectáreas tienen vocación exclusivamente agrícola y/o ganadera, están ubicadas principalmente en el oriente; ampliar este margen implicaría la apertura de la tierra de vocación forestal (bosque) con chaqueos, desmonte y deforestación de por medio, lo que ocasionaría serios daños ambientales. El cuadro se complica cuando el diagnóstico establece que entre 1953 y 1992 se otorgaron 93,2 millones de hectáreas en propiedad (datos en revisión con el proceso de saneamiento actual); es decir, no hay disponibilidad de tierra fiscal de carácter agropecuario porque el 85 por ciento de la superficie nacional, se encuentra distribuido. Con todo estos datos obtenidos de la capacidad de uso de suelos, Bolivia es una nación forestal, a mediados del año 2.005 se reconoció al país por poseer la superficie de bosque certificado más grande en el planeta, sin embargo, la debilidad se ubica en que esta vegetación “avalada” no genera más de 150 millones de dólares anuales; a diferencia de Costa Rica que con sólo un millón de hectáreas de bosque logra ingresos por más de mil millones de dólares. Los bolivianos deberíamos preguntarnos si vamos a continuar siendo un país agropecuario, ampliando continuamente sus fronteras presionado el sector agro-empresarial y/o los pequeños productores campesinos, que están ingresando con este fin, en los bosques de áreas protegidas. La superintendencia forestal estableció una tasa nacional de desmonte de 168.012 hectáreas por año para un periodo de 18 años entre 1975 y 1993, de estas 100.000 hectáreas se atribuían a la expansión de la frontera agrícola en las tierras bajas del Este departamento de Santa Cruz, región

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