Universidad Católica Boliviana "San Pablo"

Tesis de Licenciatura en Derecho 9 buscarse en la ruptura de la sociedad, en la división de los grupos, en la especialización genérica del trabajo y de los roles, y en la apropiación e intercambio de otros/as. 7 El mismo autor acota que la prostitución no es una profesión o un trabajo más, sino un modo de vida total. La define como “el espacio social, cultural y político de la sexualidad prohibida, explícita y centralmente erótica, de la sexualidad no fundante de futuro”. La representación ideológica que circunscribe a las mujeres sólo a prostitutas, eróticas y malas mujeres se debe, en parte, a que en la prostitución se sintetizan y se niegan sus otras dimensiones: las de madres, esposas, profesionales, entre otras. 8 Tras éste análisis se evidencia que en Bolivia, así como en otros países del mundo, la prostitución no constituye un delito. Con independencia de los avances legislativos, hay acuerdo en relación a penalizar la prostitución infantil, el tráfico de personas o “trata de blancas” tal y como se ha hecho y por supuesto, el proxenetismo. Respecto de la prostitución ejercida por mujeres mayores de edad, el debate intenta concluir si puede o no considerarse una actividad económica como cualquiera otra y, por lo tanto, protegerse y regularse. Sobre este punto, en la discusión internacional existen dos visiones: la voluntarista sostiene que las mujeres tienen la libertad de elegir y que así como en el mercado se transan otros bienes y servicios personales, la mercantilización del cuerpo representa una opción legítima e individual. 7 LAGARDE: Cautiverios de mujeres: madres, esposas, monjas, putas, presas y locas. México: Universidad Nacional Autónoma de México. 1990. pp. varias. 8 Ibíd.

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