Universidad Católica Boliviana "San Pablo"

9 ubicación geográfica central, en el rol articulador que debe jugar en la región, en su tradición de haber constituido un foco irradiador de varios movimientos y tendencias históricas y, quizá también, por la visión de no quedar aislada de procesos que pueden vincularla a mejores posibilidades de crecimiento y bienestar. Sin embargo, el ingreso y permanencia del país a estos procesos no han estado exentos de polémica, pues hay criterios opuestos a la integración que propugnan una participación limitada o condicionada, o que proclaman que se debería buscar primero una integración interna. Sin entrar aún en una evaluación de los efectos positivos o negativos de la participación boliviana en la integración, hay que aceptar que esta participación en los diferentes procesos no ha sido satisfactoria ni efectiva, al contrario esta participación siempre ha sido improvisada, precaria, sin objetivos ni metas claras. Es evidente que pese a una clara vocación integracionista, la participación del país se ha caracterizado por la falta de una voluntad política definida en el desempeño nacional en estos procesos. La integración ha constituido siempre una variable marginal en la política nacional, donde se priorizan más los problemas de política interna o los factores circunstanciales. El país siempre ha mediatizado su atención hacia la política exterior y mucho más a los compromisos asumidos o al aprovechamiento de las ventajas potenciales que podían representar los procesos integradores. Bolivia es uno de los países de menor desarrollo económico de la región, si se analizan los índices que definen el nivel de desarrollo de los países latinoamericanos, como población, producto interno, renta per capita, empleo, niveles de inversión, de producción, de exportación, Bolivia siempre se ubica entre los últimos de la escala. Este desnivel o asimetría respecto al nivel de desarrollo del resto de los países con los cuales Bolivia participa en esquemas

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