Universidad Católica Boliviana "San Pablo"
39 psicológicos que lleva al usuario a conectarse con el entorno. Este centro muestra la capacidad que tienen los espacios diseñados para crear una conexión con el usuario y de esta manera, aumentar su sensación de tranquilidad en el ambiente. En cuanto al tercer estudio de caso, nacional, el proyecto aporta con la idea funcional que abarca, ya que este espacio concibe áreas destinadas plenamente a la atención y rehabilitación de los discapacitados mentales, por tanto, el concepto de generar un espacio capaz de ayudar en el área de salud a este tipo de personas, ayuda a crear un diseño apto en todas las áreas posibles, tanto en residencia como en salud. 1.7. Aportes cualitativos al proyecto 1.7.1. Arquitectura bioclimática La arquitectura bioclimática, en términos conceptuales, se fundamenta en la adecuación y utilización positiva de las condiciones medioambientales y materiales” (Celis, 2000). Así mismo, consiste en proyectar edificios que “mediante la adecuación del diseño, la geometría, la orientación y la construcción, adaptados a las condiciones climáticas, aprovechan los recursos disponibles como ser el sol, vegetación lluvia y viento, para disminuir los impactos y reducir los costos de energía”. Es un tipo de arquitectura donde el equilibrio y la armonía son una constante con el medio ambiente (Villavé, 2016). Por su parte, Gonzáles indica que la arquitectura bioclimática: Representa el empleo y uso de materiales y sustancias con criterios de sostenibilidad, es decir, sin poner en riesgo su uso por generaciones futuras, representa el concepto de gestión energética optima de los edificios de alta tecnología, mediante la captación, acumulación y distribución de energías renovables pasiva o activamente, y la integración paisajística y el empleo de materiales autóctonos y sanos de los criterios ecológicos y de eco- construcción. (Castaño, 2013) Este tipo de arquitectura se destaca por consignar las siguientes premisas: Adaptación a la temperatura: lo más habitual, es aprovechar al máximo la energía térmica del sol cuando el clima es frío, por ejemplo para calefacción y agua caliente sanitaria. Aprovechar el efecto invernadero de los cristales. Tener las mínimas pérdidas de calor (buen aislamiento térmico) si hay algún elemento calefactor. Orientación: con una orientación de los huecos acristalados al sur en el Hemisferio Norte, o al norte en el Hemisferio Sur, se capta más radiación solar en invierno y menos en verano, aunque para las zonas más cálidas (con temperaturas promedio superiores a los 25 °C) es sustancialmente más conveniente colocar los acristalamientos en el sentido opuesto, esto es, dándole la espalda al ecuador; de esta forma en el Verano, la cara acristalada
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