Universidad Católica Boliviana "San Pablo"
17 instalaciones un espacio para tomar distancias del ritmo cotidiano de la vida, un lugar para encontrarse consigo mismo y con Dios en un ámbito de paz, armonía o descanso, participar en la oración con la comunidad de monjes, la posibilidad de realizar retiros en un ambiente de silencio y oración, visitas guiadas por el sector externo del monasterio y charlas para grupos entre otros. Mejía (2004) expresa que la línea de difusión de la vida monástica se desplazó a los países de Galia Central y occidental, Islandia, Escocia, Bretaña, Europa Central, Viena, Irlanda y regiones de las Islas Británicas; los monjes se desplazaron a tierras extranjeras llevando a ellas la fe cristiana y la vida monástica. Los monjes y religiosas mostraron a las personas que solo necesitaban pocas cosas para una vida llena de paz interior, sus actividades estaban enfocadas en la lectura de los evangelios, alabanza y oración a Dios, copiar e ilustrar libros, evangelizar, así como trabajar en el campo; es entonces que los monasterios se convierten en pequeños centros de convivencias, recogimiento espiritual y laboriosidad. El monasterio no solamente estaba habitado por Monjes, sino también por Novicios y conversos, quienes también trabajaban en el campo. (Mejía, 2004). En la estructura de los monasterios normalmente las dependencias principales estaban situadas alrededor del claustro; la iglesia, la sala capitular, donde se reunía la comunidad, el refectorio o comedor de los monjes, el locutorio (único lugar del recinto donde los monjes podían conversar y recibir visitas). El palacio del abad se encontraba separado del claustro, en un lugar privilegiado y trabajado casi siempre con un cuidado especial que denotaba la importancia del edificio, ya que en él se alojaban, además del abad, los visitantes que llegaban al convento; el resto de dependencias se distribuyen según las necesidades y las características del lugar donde se situaba. De acuerdo con Álvarez, (2004) la Iglesia católica y el Concilio Vaticano II, intervinieron promoviendo los valores humanos, morales y cristianos en la población laica, a través de la evangelización y la enseñanza de la palabra. Actualmente se siguen construyendo edificaciones que permitan albergar ya no a comunidades de monjes sino a todos aquellos que deseen participar de actividades religiosas conservando el objetivo con que fueron fundadas, es decir mantener un ambiente que permita al usuario disfrutar de una comunicación personal con Dios. Conocidos actualmente como Casas de Retiro o Centros de Convivencia, muchos de estos lugares son administrados por grupos pequeños de Presbíteros, Religiosas o Laicos (siempre con el aval del Arzobispado y con el objetivo de utilizar los fondos que reciben para promover la catequesis y ayudar al prójimo), o Personas sin ninguna tendencia religiosa (con fines puramente monetarios). (Álvarez, 2004)
RkJQdWJsaXNoZXIy Mjc5NTQw