Universidad Católica Boliviana "San Pablo"
45 Según información recolectada por la CEPAL, Brasil salió de la recesión y es una aspiradora de inversión extranjera directa. Todos los sectores volvieron a crecer. Recibió capitales por u$s 84.500 millones. Argentina perdió la mitad de ese mercado. Hay que mejorar la competitividad para revertir un rojo comercial que sería de u$s 7.000 millones este año. En este sentido se puede deducir la importancia de la inversión en los países de América del Sur, y más aún en los países en vías de desarrollo. Fomentar y garantizar la inversión extranjera sin duda alguna puede traer consigo muchos beneficios además de también coadyuvar en la solución de conflictos internos de un Estado. En el caso boliviano no es una realidad alejada que nuestro Estado necesita fortalecer varios sectores de primera necesidad además de la propia economía como tal. Hay que entender y tomar en cuenta que la inversión extranjera no solo beneficia a un sector en específico, sino que por otra parte los réditos son para el Estado en general. Si bien la inversión extranjera directa puede ser destinada a una actividad en específico, como, por ejemplo, la infraestructura, es menester aclarar que la misma no cumple su función y objetivo una vez que la obra este realizada, sino por otra parte están los beneficios a mediano o largo plazo. La infraestructura puede ser una carretera; pero el beneficio del mismo puede ser múltiple, como, por ejemplo: fomentar y mejorar el turismo, incentivar el comercio, entre otros. Son esos los beneficios que se logran con la inversión extranjera directa y los réditos económicos para el Estado, de alguna manera fortalecen la economía y los mismos pueden ser utilizados para las necesidades que se requieran. Como en el caso de Brasil, los organismos de procesos de integración son buenos entes que pueden garantizar la inversión directa extranjera, se tiene normativa para respaldar la misma y de lo aquello se justificara posteriormente.
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